Desde su surgimiento el movimiento feminista ha sido, y sigue siendo, uno de los lugares más importantes para pensar no sólo la opresión de las mujeres sino una serie de cuestiones relativas al género y a la sexualidad que han permitido poner en el centro del debate filosófico-político la crisis de la identidad de la que emerge el deconstruccionismo queer en los noventa. Paralelamente, en los últimos años, se multiplican las instancias en las que se habla de prácticas y discursos queer y/o de “transfeminismo” como un movimiento incipiente. Es necesario analizar tanto las especificidades de estos fenómenos como sus conexiones con algunas formas de feminismo, como el feminismo lesbiano, el movimiento trans o con el activismo en torno al trabajo sexual.

Este proyecto pretende realizar un mapa crítico de la emergencia de los feminismos queer en el Estado español que se haga cargo tanto de las rupturas como de las líneas que lo conectan con la historia de las diferentes luchas en torno al género y a la sexualidad así como de las consecuencias de este giro paradigmático en la capacidad de transformación social del feminismo. Con este objetivo se analiza críticamente las conexiones de las teorías postestructuralistas y del movimiento queer con las representaciones del género y la sexualidad y las prácticas políticas de los movimientos feministas, lesbianos y trans del Estado español durante las últimas décadas.

La importancia filosófica y política que este diálogo ha generado se proyecta en una serie de trasformaciones en la forma tradicional de entender el sistema sexo/género y la sexualidad que afectan al sujeto de representación política del feminismo. El género si bien en un primer momento era entendido como diferencia sexual poco a poco ha ido mutando, ampliando sus horizontes, hasta su conceptualización como sistema de opresión que afecta directamente a otros individuos o grupos que el feminismo tradicionalmente no había incluido en su sujeto de representación. Por ello, se intenta entender cómo se materializan en el contexto del Estado español las mutaciones que ha ido sufriendo el concepto de género hasta dar cuenta no solo la opresión de las mujeres y articular su lucha, sino convertirse en un instrumento de análisis sirve para articular diversas luchas que se centran en el la critica a la normatividad de género y sexual. En segundo lugar, se trata de poner en el centro de los discursos y políticas feministas la especificidad de la opresión sexual, sin que ésta esté eclipsada por le género, el cuestionamiento de la norma heterosexual como régimen político y la construcción social jerárquica de la sexualidad.

Esta serie de nociones acerca del género y la sexualidad que implican un cambio en el devenir de las conceptualizaciones y prácticas feministas, comienzan a aparecer de forma incipiente en el activismo feminista del Estado español en los años noventa a través de colectivos como LSD o la Radical Gay y se consolidan en la última década a través de un conjunto de microgrupos que se sitúan de forma confrontativa con el binarismo sexual y de género. Una serie de colectivos, de activismos transgénero y feministas, de micropoliticas sexuales y de género que, por un lado, ponen en cuestión que el sujeto político del feminismo sean sólo “las mujeres”, entendidas como una realidad biológica predefinida. Mientras que por otro, desarrollan una serie de discursos y de prácticas políticas dirigidas a la transformación social del sistema de género sin la necesidad de establecerse sobre la base de la determinación de una identidad cerrada. Sin desplazar la centralidad de “las mujeres” ponen en el centro de la representación a otros individuos como las bolleras, las personas transexuales o transegénero, los maricas, las trabajadoras sexuales, las migrantas. Es lo que se ha venido llamando “activismo social feminista posidentitario”.

Esta nueva constelación de prácticas organizativas, discursos y alianzas políticas muestra su potencialidad movilizadora a partir del 2007 en las luchas trans antipsiquiatria y en la reivindicación de la despatologización de la transexualidad. En este sentido, las últimas Jornadas Feministas reflejan un punto de inflexión. Diversos colectivos y activistas feministas y trans acuden en bloque y redactan el Manifiesto para la Insurrección Transfeminista en el que se hace visible la articulación de una nueva alianza: “Ya no nos vale con ser sólo mujeres. El sujeto político del feminismo mujeres se nos ha quedado pequeño, es excluyente por sí mismo, deja fuera a las bolleras, a lxs trans, a las putas, a las del velo, a las que ganan poco y no van a la uni, a las que gritan, a las sin papeles, a la marikas…”

El proyecto trata de documentar y adentrarse en esa parte de nuestra historia reciente, cartografiar la emergencia de toda una serie de discursos y practicas políticas ligadas al feminismo, al movimiento lesbiano y a las luchas de liberación sexual y de género que habitan activamente los últimos diez años de movimientos sociales en el contexto del Estado español. Con el deseo de recuperar y mantener un legado de discursos,  activismos y experiencias políticas, desde aquí se pretende realizar un análisis crítico del contexto de surgimiento de una serie de micro-discursos y activismos postidentitarios y de su capacidad de transformación social, un mapa crítico de la emergencia del trans-feminismo.

Es importante señalar que se trata de un trabajo inacabado, parcial y situado, una cartogafia situada y determinada por mi propio recorrido político-teorico. Ante todo, esta investigación nace como consecuencia de una trayectoria teórica concreta vinculada con mi propia experiencia personal en el activismo trans-marica-bollo-feminista. Investigo el diálogo de lo queer con los movimientos sociales feministas de nuestro contexto al mismo tiempo que juego un papel activo en diversos espacios de militancia trans-bollo-marica-feminista. Mis reflexiones están profundamente situadas en un marco donde la teoría y la praxis, lo personal y lo político, se interconectan formando un todo. Mis mapas de conocimiento viene delimitados por mi propias lecturas, experiencias, contextos, aprendizajes, influencias, afinidades, vínculos, alianzas y desdeos.

No se pretende hacer un trabajo de historia, un análisis exhaustivo y objetivo de los diez últimos años del movimiento feminista en España. Tampoco una recapitulación de todas las reivindicaciones y de las múltiples y variadas actividades y acciones que se han emprendido desde lo que podríamos llamar feminismos queer. Interesa sobre todo exponer una serie de nodos (polémicas, discusiones y debates) entorno a la identidad y la subjetividad que en ningún caso se presentan de forma cerrada sino que continúan inconclusos y que afectan principalmente al propio movimiento feminista pero también atienden al devenir mismo de lo político. Los debates ideológicos y teóricos feministas reproducen los debates más importantes del pensamiento político y filosófico contemporáneo y forman parte de ellos, pues abordan explícitamente los fundamentos de nuestra cultura. De hecho, las críticas feministas al postestructuralismo han dejado al descubierto muchas de las deficiencias e incapacidades del pensamiento político contemporáneo.

En este sentido, el proyecto emerge de una serie de preocupaciones filosóficas, personales y políticas, en torno al acontecer de distintos cambios trascendentales en la forma tradicional de entender el sexo, el género y la sexualidad que afectan al sujeto de representación política del feminismo y que, como activista e investigadora, interpelada por los acontecimientos, me veo en la obligación de plantear de una manera productiva para la transformación social. Considero urgente realizar un análisis filosófico-político del impacto del deconstruccionismo queer en las teorías y prácticas feministas actuales que sea capaz de evaluar la capacidad de transformación social del movimiento en nuestro contexto.

¿Cuál es la relación entre estas nuevas formas de subjetividad política y la capacidad de transformación social del feminismo? ¿La relativización de las identidades debilita la capacidad de transformadora del movimiento? ¿Son prácticas políticas que aunque se reclaman feministas diluyen la opresión específica que sufren las mujeres y/o las lesbianas?

Son muchos los desafíos que nos plantea este diálogo trans-feminista-queer. Desde aquí quiero hacer hincapié en la vigencia política del feminismo desde parámetros postidentitarios y críicos con el binarismo sexual. Resaltar unos vínculos que tienen que ver con nuestro pasado reciente, con las tres últimas décadas de movimiento feminista y de las luchas en torno a la libertad y diversidad sexual y de género. Unas conexiones que representan la especificidad de nuestra historia: la importancia de un feminismo que ha dado lugar a una serie de discursos y prácticas políticas que han creado el caldo de cultivo de lo que hoy llamamos transfeminismo. En este sentido, como activistas e investigadoras, se trata de pensarnos en situación, conscientes de nuestra historia y junto a otras para poder desarrollar interpretaciones que reconozcan lazos genealógicos, fortalezcan las alianzas y acerquen las luchas. En definitiva, el transfeminismo nombra un espacio repleto de nuevas y viejas cuestiones, una serie de interrogantes que no podemos resolver plenamente pero que tampoco podemos dejar de preguntarnos.